Bésame…

 

y recordarás la luna en mis labios,

la luna grande y verde,

que nos vigilaba hace tiempo

Recordarás la pelota de aquellos niños,

los vasos rotos en la terraza del bar,

las carreras que te gané,

y la primera vez que, enanos,

nos cogimos del brazo

sin saber muy bien porqué.

 

Bésame…

 

y notarás el olor dulce

de la fabrica de caramelos,

y las tardes aquellas en la playa

Verás, con los ojos cerrados,

el atardecer del pueblo,

el bosque, lleno de pinos,

donde paseábamos,

sin estar seguros

de si era amor

o alergia al polen

lo que obstruía nuestro pecho.

 

Bésame…

 

y besarás nuestros días juntos,

el pasado más presente,

besarás el día en que nos conocimos

-¿Cómo te llamas?

                               Roger

¿Y tú?

            Secreto-

y los años en que no nos separamos

más que para respirar apenas.

 

Bésame…

 

y aprenderás que el amor

no es un desierto cualquiera,

sino un hermoso laberinto

que alguien hizo a conciencia.

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