Amigo mío, hombre que he de odiar por fuerza, mis entrañas, mis sentimientos desbocados, me llevan a ello, no me lo tengas en cuenta, es odio hacia mí mismo, solo te uso para sacarlo de mí, para depositarlo en el mundo, bien cerca de ti, aunque solo sea para que al colocar la bomba explote antes de tiempo y me mate.

Esa chica que ves tan a menudo, con la que vas al cine, a la que besas en las mejillas, era mi chica hace unos meses y la veía a menudo, iba con ella al cine y la besaba en las mejillas. Espero que la ames, que la quieras aún más que yo, si se puede conseguir eso. Por ella rechacé al amor, porque me arrancó toda esperanza, se la llevó en un bolsillo de sus tejanos, tal vez la encuentres, pobre y malherida, suplicando clemencia. Yo llegué a ella cargado de sueños y se los entregué todos, tejimos deseos nuevos, les pusimos plumas que arrancamos de nuestras propias alas, y así volaron, quizás demasiado alto y por ello caímos. Esta es la voz mentirosa de un poeta, pues la del hombre te diría que la cagué, que no estuve a la altura, que ella pedía demasiado de un idiota como yo. Pero dudo que te importe cómo nos fue.

Lo que importa de esto que te estoy contando es que entiendas que ya no quiero el amor de nadie, tengo amigos, familia y mi arte, pero es posible que jamás vuelva a amar a otra mujer, porque hago daño, porque destruyo y aniquilo. Es decir, que si algún día siento algo por alguien me haré un fuerte nudo en el estómago que estrangule el amor antes de que nazca. El amor, todo lo que creía saber de él, con lo que llené cuadernos en el pasado y los llenaré en el futuro, todo es una inmensa mentira. No estamos equipados para el amor. Buscamos la perfección en la persona amada y eso no existe. Soy un torpe, amado enemigo mío, soy un estúpido humano cansado de ingeniárselas para parecer lo que no es… un dios, un héroe. Creo que aún no has entendido lo que te quiero decir.

Lo que quiero decirte es que me he rendido, que el sexo y el cariño podrán llegar a mi vida algún día, pero jamás volverá a hacerlo el amor, ni sus mariposas, ni su presión asfixiante en la boca del pecho, ni sus rosas, ni sus cartas, ni sus sonrisas ridículas. Lo que te estoy diciendo, odioso ser, es que sigo enamorado de ella y lo estaré por siempre. Que esa chica que tienes entre los brazos, con la que dibujas un futuro, con la que te besas, vas al cine y te ves tan a menudo, es la mujer que se quedó mi corazón por siempre, con la que pensé “si no es con ella, no será con nadie”. ¿Entiendes por dónde van los tiros? ¿Empiezas a comprender mis palabras? Te estoy diciendo que la trates bien, la hagas muy feliz y la cuides, porque no tengo nada en la vida desde que la perdí a ella salvo escribir, y puedo escribir desde la cárcel.

 

Imagen sacada de: http://ciudadanopop.blogspot.com.es/2011/02/feliz-dia-valentiniense.html

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