Aunque voy a hablar de una característica que debiera estar en todos los deportes, me referiré al futbol como gran damnificado en lo que aquí expongo. Estos días es común la comparativa entre dos estrellas del fútbol como son Leo Messi y Cristiano Ronaldo, quizás los dos mejores jugadores que ha dado este arte de darle patadas a un balón en sus más de cien años de historia (me refiero a un nivel estadístico y de competiciones conseguidas). Es habitual que los del Barça defiendan a Messi y los del Real Madrid a Cristiano, pero lo que me sorprende es cuando entran los periodistas a valorar estadísticas. Siempre se habla de que el luso, al ser más alto, es mejor de cabeza y anota más goles en esa especialidad, que domina a la perfección, se habla de que Messi es más desbordante en el regate, que si defienden más o menos, que si pierden o no más balones, etc. Pero creo que se dejan un dato igual o más importante que todos esos… la deportividad. Veo que esa estadística es abandonada al olvido en cuanto a referirse a jugadores y equipos. El fútbol, como todo evento de masas, llega a mucha población y, al tratarse de un JUEGO, es seguido con especial atención y cariño por los más pequeños de la casa, que inmediatamente se disponen a imitar las celebraciones de sus ídolos, a intentar imitarles con la pelota y (aquí viene lo grave) a imitarles sin pelota. Cuando un niño, con su camiseta del Real Madrid, con su dorsal 7 de Cristiano, está mirando un partido y ve como CR7 le dice a un rival que cobra más que él con un gesto despectivo, ve que se tira o que da un codazo a alguien, el niño en cuestión toma eso como ejemplo y lo lleva al campo de fútbol y a su vida. Me encuentro constantemente con declaraciones incendiarias, agresiones y otros actos de falta de deportividad en todos los ámbitos del deporte, jugadores y entrenadores que pierden la humildad cuando ganan, que se quejan de todo cuando pierden, también entre los aficionados que, con su hijo al lado, se pasan un partido entero insultando al árbitro y a los jugadores del otro equipo. Creo que el tipo de jugadores como Piqué, Alves, Marcelo, Cristiano, Neymar, Ramos, etc. deberían acordarse de que el fútbol es observado también por ojos inocentes, que no tienen aún la capacidad para delimitar lo que está bien y lo que está mal. Por ello considero que el comportamiento y la deportividad deberían tenerse en cuenta, y mucho, en cuanto a lo de otorgar premios individuales como el Balón de Oro. Es un error que jugadores como Carles Puyol se fueran sin ningún título individual relevante y gente como Cristiano tengan una infinidad. Es un trabajo que hemos de hacer entre todos (jugadores, entrenadores, aficionados y periodistas) para otorgar valores a esos chicos que encuentran en el deporte, en este o en cualquier otro, una forma de aprender a vivir y a relacionarse con el mundo.

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