Si te sintiera y solo eso… pero también te pienso y me suscribo a tus razones, compungido por tu mente, por tus ideas y tus gestos. Te amo con el corazón y el hígado, sí, pero también desde la inteligencia, desde la ciencia más enciclopédica que determina con fórmulas precisas que eres un ser perfecto y relevante. Tienes el cerebro bonito, la voluntad hermosa y la mirada afilada. Tu voz, a parte de ser tierra fértil en que moran los más hermosos pétalos, expone ideas correctas y sutiles, que se visten de humor hilarante, de carcajada eléctrica, de cuchillo que rebana mis tristezas. Me gustan tus vientos, tus soles y tus primaveras. Aunque a veces guardes calma, apagues las luces y te otoñes. Porque también te quiero con tus males, que son menos males cuando mi amor los aplasta.


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