Obedecer, ese es el principal propósito, crecer y obedecer. Ingredientes concretos y cuantificados de amor y miedo para conseguir la fórmula esclavizante. Debería estar prohibido trabajar sin ser feliz, por lo menos hasta que podamos disminuir los horarios ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a estar jodido cada día? Yo estoy dispuesto a sufrir tres horas, poco más, más horas requerirían de un dinero que mis jefes nunca han estado dispuestos a pagarme. Quiero dejar claro que me he divertido trabajando en ciertos lugares, pero ahora me encuentro en un curso en que parece que se me proponen que si llegas a un lugar donde te torturan, lo celebres. Yo no creo en el trabajo, a no ser que hablemos de esas escasas personas que trabajan de lo que harían sin cobrar, o que han encontrado en sus trabajos un reto o una rutina sencilla que pasa sin sobresaltos. Pero eso de que te griten, de que te dicten con ferocidad lo que debes hacer en base a lo que otro ser humano cree conveniente, me horroriza, y siento que me deshumaniza. Es un error pensar en que un tipo como yo, una buena persona (con sus muchos fallos), inteligente (que no listo) y capaz físicamente, sea incapaz de encontrar un trabajo en que se divierta y se le saque más partido del que se le podrá sacar a un robot el día de mañana. En pleno 2019 hay gente que se queja de que los robots vayan a quitarnos el trabajo, yo creo que sería el milagro definitivo. El principal objetivo de la humanidad debería ser dejar de trabajar o, por lo menos, que no fuera una obligación implícita, sino algo que la gente hace por ciertos alicientes, que nada tengan que ver con un techo o una comida caliente.
En unos días ya me han dicho que deje de ser generoso, buena persona y que pare de pensar por mi mismo ¡Ocho horas al día sin ser generoso, bueno o un ser pensante! A esto a llegado la humanidad a cambio de lo que deberíamos tener garantizado de forma natural como son una casa propia y un plato en la mesa. En la enésima bronca por tomar una decisión en vez de esperar una orden, me doy cuenta de que nunca seré un buen trabajador en el mundo que me proponen. Soy una persona distinta, no sirvo para esto. Sin embargo, cada día queda menos dinero en mi cuenta y pronto tendré que venderme ¡Qué alegría!

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