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Rogerescribe

Vosotros leed, que rogerescribe

Categoría

prosas poéticas

Imaginarte

En la habitación, tumbado en mi cama, solo como una colilla en el desierto, me he puesto a pensar en ti y ha aflorado en mis labios la más radiante de las sonrisas. Una pequeña y humilde sonrisa que ha... Seguir leyendo →

Retrato de mujer con perrito

El jueves por la tarde, puntual como una puñalada, cierra la vieja puerta de madera verde,  tan agrietada como su mano diestra. Teme que, cuando vuelva, esos dedos ya no tengan fuerza para abrir su casa y quede vagabunda y... Seguir leyendo →

Quiero casarme contigo

Hay que planearlo bien, pero no olvidarse de empezar cuanto antes. Amiga, quiero casarme contigo algún día. Quiero vivir y vivir de veras, lanzarme al vacío de la jornada con tu rostro como telón innegociable, que tu voz me llame... Seguir leyendo →

Un amor pequeño

Tengo un amor pequeño porque no lo riego, me niego al vicio de que crezcan las cosas. Un amor es amor por pequeño que sea, por vacío de besos o mentiras que esté, por abandonado al simple devenir de los... Seguir leyendo →

Mi demonio

No voy a caer de nuevo, el oficio ya me es conocido, sé cuando viene el demonio a decirme que deje de escribir, ya lo oigo en mi oreja rezando sus oraciones. Me dice que no sirvo, que lo deje... Seguir leyendo →

Hoy no

Hoy no, poesía, no aparezcas en estos ojos, ni en aquellos, te lo imploro. Hoy vete a dormir con las sirenas y las lamias. Muere en los brazos de quien quieras pero no vengas a resucitar aquí, no en mis... Seguir leyendo →

A la poesía, en su día

Mi tercera hermana y abuela, mi segunda madre. Si quiero saber qué soy, cómo estoy, qué dedo del pie me duele esta mañana, me pongo a escribir un poema. Yo aprendí a vestirme de veras a los catorce años, cuando... Seguir leyendo →

Messi: Líder silencioso

El líder silencioso deja que se oigan sus golpes sin mover la mano, sin pedir esfuerzo a las orejas ni a los ojos de los liderados. Sin mediar palabra, agarra un poco de barro y, ante todos, con los brazos... Seguir leyendo →

¡Silencio!

¡Silencio! Te escucho susurrar a diez segundos del alba, cuando mi habitación yace víctima del cuchillazo nochicida de los primeros rayos de luz. Acostumbrado como estoy a tus suaves ronquidos, que ya son las columnas que mantienen mi casa erguida,... Seguir leyendo →

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